El Homo Videns y la “muerte” de la palabra

Hoy hablamos en el Seminario de Imagen y Cultura Digital sobre lo que Giovanni Sartori define como el homo videns y de cómo la imagen define mejor nuestra producción simbólica. En palabras burdas, la muerte de la palabra frente a la imagen. Esta es la escena, porque aquí no media la palabra, y eso es lo que la hace poderosa.

En Cinema Paradiso, película italiana de 1989, dirigida por Giuseppe Tornatore, podemos encontrar un ejemplo de cómo las imágenes le dan la lucha a las palabras. La película está llena de homenajes al cine. Imágenes que hablan del amor desde muchas de sus caras. Una es la de la amistad, la del Alfredo (el viejo operador del Cinema Paradiso que queda ciego en un fuego) y Totó (el niño amante de las imágenes que de adulto se hace un famoso cineasta). Cuando Totó se va del pueblo, Alfredo le dice que no vuelva, que no llame y que no piense en ellos.Fue así que no se volvieron a ver. Al morir Alfredo, Totó vuelve al pueblo, momento que desenlaza el recuerdo del protagonista y es hilo conductor de la trama. Luego del entierro de Alfredo al final del filme, la esposa de Alfredo le entrega a Totó un reel de película que el viejo le dejó a su amigo. En la última secuencia del filme vemos a Totó, un famoso director de cine, ya en Roma, pidiendo que le proyecten el obsequio de su amigo. La imagen de Totó, canoso, “maduro”, sobrecogido, mirando uno tras uno los besos censurados por el cura del pueblo y empalmados por Alfredo para él, es para mí una de las imágenes mas poderosas sobre el amor. Un obsequio sin palabras que me hubiese encantado recibir a mí, y que recibo cada vez que veo una imagen que me gusta. El amor a un amigo, el amor al cine, el amor sin apellidos, sin palabras, a besos apretados, fingidos, graciosos, lentos, cortos, largos,…de película. Cada beso un beso de amor a su amigo, y un beso al cine que le formó. No media una palabra. Solo imágenes y música. Un gesto de amor, esa escena, donde se proyectan besos, y hay amores de muchas direcciones, del amigo, del cineasta al cine, del cineasta al espectador. Todas las imágenes de la censura empalmadas allí un solo beso. La escena final prescinde de las palabras totalmente y para mí las supera. Cuando ahora veo aquellas imágenes de las telenovelas que tanta risa me causan me doy cuenta de que me formé ahí, soy hija de la industrialización de la visión, frente al televisor aprendí a ver (bien o mal, no sé). La visualización de cualquier evento, espectacularizado o no, es lo que ha transformado al ser humano en el homo videns. La cultura visual digital amalgama una serie de posibilidades técnicas y creativas que tanto para el productor como para el espectador significan un reto. Nuestras formas de ver han cambiado, pero no la capacidad de crear y analizar. Ahora falta ver lo que pasará. ¿Será necesario matar o nos vamos muriendo todos los días un poco?, ¿Cuántas veces dijeron que moriría el cine por la llegada de la televisión? Muchas, y ¡que vá!

~ por cáscara en Jueves, 19 octubre 2006.

6 comentarios to “El Homo Videns y la “muerte” de la palabra”

  1. Esa es una de las escenas más poderosas de esa película. Al igual que Mediterraneo, que está preñada de tanta nostalgia…

    Esta entrada me ha hecho recordar que es hora de reencontrame con Cinema Paradiso de nuevo que he tenido exiliado en una gaveta oscura de la casa.

  2. Profa, gracias por la felicitación.

    Ok. Este post está poderoso. Cinema Paradiso es maravillosa, es una de esas obras de arte que hacen a uno soñar con ser cineasta y lograr algo así. Es poderoso cómo esas imágenes tan breves pueden exponer, inspirar y celebrar el amor, en todas las direcciones, en todos los significados posibles.

    Gracias por escribir sobre este filme, realmente es una joya. El que no lo haya visto está atrás.

  3. Ojo, que la palabra no es idéntica a enunciación o diálogo. La linealidad, lo secuencial son parte del orden de la palabra y de cierto pensamiento. La relación con la imagen no tiene que ser pensada como una relación de opuestos o de superioridades. En la imagen pulsa una palabra, el tro(a)zo de alguna palabra, en la palabra ya va de paso una imagen (Rosebud en Citizen Kane). Leer siempre significa mirar, incluso en los ciegos cuando frotan el cuerpo de sus dedos sobre la superficie de la página.

  4. Ya me estaba raro que nadie saliera a defender la palabra. Motete de Indias, gracias por tu intervención. Así, es y mucho de lo que se le critica a Sartori es precisamente su postura conservadora e inflexible al definir al Homo Videns. Ahora bien, esto es un ejercicio donde los estudiantes deben hacer una especie de pulseo entre la imagen y la palabra para tratar de “hablar” solo con imágenes. Por eso se fuerza la oposición. Por otro lado creo que a veces el pensamiento visual recorre otros lugares mágicos, donde se prescinde de la palabra, y gobiernan las formas,los olores, y la música.

  5. Bien, pero no hay modo de apalabrar algo sin lenguaje. Insisto no confudamos palabra con vocabulario o diccionario. Precisamente porque el lenguaje es una forma que lidia con los olores, con la música, con los cuerpos. Prescindir de ella es una ilusión bonita pero futil pues se cree en la inmediatez de la expresión, en la no mediación de un orden simbólico al momento de “imaginar”. “Forzar” la oposición es seguir concediéndole a un pensamiento binario simple, que de hecho acosa proyectos como el de Cáscara, el template de su obviedad. El culto a la presencia de la voz o de la imagen es un viejo culto conservador, en ocasiones anti-intelectual. ¿En qué lugar sobre todo mágico se prescinde de la palabra? Abracadabra.

  6. patas de cabra…visita en mi cuerpo de eggun… Con olores, sabores, imágenes y todo. Pero bueno, déjame responderte. Me refiero a ejercicio tipo abdominales, ese que es odioso y hasta imposible porque el chicho siempre prevalece. Lo de anti-intelectual me dolió, eso never. Al escribir un guión, o hacer un storyboard siempre se evoca a pensar la imagen y luego apalabrar solo para describirla para que todo un equipo de producción pueda saber en qué consiste y se conecten los trabajos(mise-én-scene)de todo un grupo. El pensamiento binario simple que mencionas persigue la mirada del lenguaje del cine, su linealidad, porque no pudo divorciarse del análisis estructuralista del lenguaje. Metz como gurú y Welles como estrella. Rollito tipo Rosebud, bastante obvio también. Insisto, no estoy confundiendo vocabulario con lenguaje pero ese orden simbólico presupone siempre la linealidad del lenguaje. Propongo la imagen como observación o como Tarkowsky lo dijo, siempre mas lindo que Rosebud, como esculpiendo en el tiempo. Y resulta ser, Motete, que yo creo que ese orden cambió, y sus formas de abordarlo también. Ya veremos. Ahh y en cuanto a Cáscara, gracias por otrogarle el don de proyecto, no tengo problemas con la obviedad soy hija del cliché y de Cristina Bazán. Un placer tenerte por aquí.

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