El ritmo de las abuelas

Ayer me dí a la tarea de movilizar a las abuelas. Mi madre, abuela de mis hijos, cuidaría del mas pequeño para que yo pudiese estudiar unas tres horas e ir a la Biblioteca. Pero surgió la bisabuela, mi abuela, la madre de mi madre. “Mami se va para casa hoy. Va a pasar unos días conmigo.” Pues bien, busquemos a la abuela, bisabuela. Comenzó el trayecto. Bultos, paquetes del nieto. Buscar a la abuela para recoger a la bisabuela. Bultos, paquetes de la bisabuela. Sube ascensor y baja, con cohecito, bebé, y dos abuelas que ayudar a andar. ¿Se han fijado en el ritmo de las abuelas? El paso corto, suave, la mano sosteniendo fuerte de tí. Daniel, mi hijo de seis meses, sonreía sin cesar, aquel caminaíto le encantaba. Aquellas dos abuelitas no hacían mas que mimarle, caminar lento, con voces ágiles y risueñas. Cuando llegamos a casa de la abuela de mi hijo, mi madre, con coches, compra (porque hubo que comprarle unas cositas a las abuelas), maletita de la bisabuela, bulto del nieto con sus respectivos potingues, nieto dormido y miro el reloj, solo me quedaban veinte minutos para ir a estudiar. Entonces,…los utilicé para subir el ascensor y bailar con plenitud el ritmo de las abuelas.

~ por cáscara en Viernes, 16 junio 2006.

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