Una sinfonía de jaquecas armonizan tartamudas una melodía que nada tiene que ver con un seis. En diciembre mi arcoiris me llevó a La Habana a conocer las babas del viejo autor de ese libro que llevaste a casa cual tesoro encantado. No paro de escuchar tu risa y el estruendoso canto de Preludio desde las nueve. Colmenas completas bordan un portal de miel para hacerte entrar y caminar con fuerza entre malezas sin tener que mirar pa bajo. Sigo bajo la lluvia contigo y sostengo el gallo en lo que cortas su cresta para que esa sangre me muestre una ruta incoherente, cobarde y mentirosa. Una vez toca el chicle de miel que colocas en nuestras bocas sedientas y aburridas, la sangre traza once raices amorfas, fuertes y distraídas. Dispersas en este terrenito te decimos adiós. Los nenes lloran sin parar, las nenas sostienen tu cuerpo para lanzarlo al compás de tu vals de la guinea justo al centro del panal. Te queremos Papi.
Nadie entiende como hacerlo pero todos terminan haciéndolo. Esa es la historia de Internet y el video; una lucha que todos quieren dar y que de alguna forma también quieren perder. La noticia anuncia como MGM llega a acuerdos para proyectar sus películas en YouTube. No que no se estuviesen proyectando claro está pero es que león no quiere perder su pedazo del bizcocho. La incertidumbre alrededor de Internet-Video parece que empieza a moverse hacia el pasado.
–Por acá hace un frío pelú. Cayó una nevada que apenas pude salir de aquí, me quedé leyendo un rato y me acordé de ese tipo que se te pegaba a la cara y a las piernas de vez en cuando.
–Y que tu me reconocías siempre. Mira piernas veloces y tu cómo te sientes?
–Vi una luna morada en el rostro del volcán y me ha dado una risa.
–Yo encontré todos tus dientes de leche y me hice un collar de show. Era claro o era oscuro allá adentro? No me has dicho aún.
No tengo casa por eso no se tumba. Será posible que nadie lo entienda? que afán con las casas!!! Al fin tengo horas para acostarme en el suelo a llorar escuchando una sola canción mil veces. Tengo los ojos enfermos, destrozados, llenos de años de guerra y frío. Busca bien en tu gaveta, creo que no has encontrado el afiche. Mis ojos no tenían que verse en el rostro de mi niño: grabados tratando de tragarme cada lágrima de mami no llores más, mami no llores más, mami no llores más, mami no llores más, mami no llores más. No me tumban la casa porque no la tengo, me arrancan los ojos para salvar uno a uno los corderos harapientos buscando un halo para hacer bullir la sangre. La sangre bulle sola, viene o no viene, eso se trae o no, se reconoce, casi siempre se reconoce, casi siempre.
Lo que se ha dicho...